La razón era ver si el Partido que abroga por la independencia, ‘Le Parti Québécois’ obtenía una mayoría parlamentaria. Desgraciadamente eso no ocurrió y el pueblo decidió dar un voto de confianza a los liberales sin darles la mayoría absoluta. Los federalistas obtuvieron un 33.08% del total de votos o 48 escaños; Acción Democrática de Québec llegó a 41 escaños con un total de 30.80% de los votos, y el Partido de Québec obtuvo 36 escaños o el 28.33% del total de votos.
El resto, o sea el 7.79%, se fueron a otros partidos de las cuales podríamos destacar el Partido Verde del Québec que obtuvo el 3.89% del total de votos y el Partido Solidario de Québec que llegó a un total del 3.65%. Desgraciadamente el sistema electoral canadiense no permitió que estos partidos tengan representación en el parlamento por lo que una minoría de ciudadanos se quedaron sin voz y sin representación parlamentaria. El dato más relevante de estas elecciones fue que desde 1878, la Provincia de Québec no tenía un Gobierno minoritario.
Ante estos resultados uno se pregunta: ¿Ha muerto el separatismo en Québec? Es posible que, por el momento, sí haya fallecido. Para los separatistas catalanes no ha fallecido, al contrario, ha resurgido con un nuevo nacionalismo representado por la Acción Democrática del Québec (ADQ). Los votos obtenidos por el ADQ no vinieron del Partido Conservador del Québec sino que fueron los mismos separatistas que, aburridos de los muchos problemas internos de su propio partido, decidieron votar por el ADQ que, después de todo, es un partido nacionalista.
Aquellos que permanecieron fieles al PQ no pierden la esperanza y están reagrupándose para hacer frente a un nacionalismo distinto y que busca la autodeterminación dentro de Canadá.
La consolidación del ADQ se hará a través de miembros de la ultra derecha nacionalista, monárquicos y católicos conservadores aferrados a un nacionalismo absurdo y sin llegar a la independencia.
Los nacionalismos son, tanto para Québec como para Catalunya, diferentes. Para los québécois, el nacionalismo es económico y para los catalanes es más bien político.
Mientras Ottawa siga dando a la Provincia del Québec $1.50 por cada dólar que ellos entregan al gobierno central, la independencia nunca se materializará. Para Catalunya es la recuperación de su propia identidad, como nación independiente, perdida en la guerra de 1714.
A pesar de todo esto, siempre hay la esperanza por la independencia para Catalunya y Québec. Los gobiernos de estas dos entidades son nacionalistas. Son Provincia y Región autónomas. Sus respectivos gobiernos han aceptado, con mucha polémica y a regañadientes, el concepto de Nación para ambos. La pregunta formulada por todos es: ¿Quién será el primero en separarse de sus respectivos países?
* Ensayista español
(perezjosep@yahoo.ca)
