Con las palabras precisas, punzantes, también con vocablos de inmensa ternura y sin presunción alguna, Isabel Allende habló en exclusiva con CORREO Canadiense durante media hora y contestar tantas preguntas como pudo. He aquí seis de sus respuestas.
-¿Cómo compara a Inés Suárez con mujeres como Manuelita Sáenz?
- Sin ella talvez Bolívar no hubiera sobrevivido en muchas ocasiones. Lo defendió como Inés defendió a Valdivia. Los tiempos eran diferentes. El hecho de que Manuelita Sáenz figura mucho más en los libros de historia tiene que ver con la época que le tocó. Pero son comparables. A mi me gusta comparar a Inés con los hombres que fueron a la conquista, porque fue más aguerrida, más valiente y más determinada que muchos de ellos.
Usted es reconocida por su lucha en el feminismo, de los 60 hasta ahora, ¿qué ha cambiado?
Cuando comencé en la lucha feminista, pensé que era una cosa tan justa y tan lógica, que en 10 o 15 años habría alcanzado el resto del mundo. No pasó así… han pasado más de 40 años y hemos alcanzado muchos derechos en los países industrializados, en las zonas urbanas, entre las clases sociales que tiene acceso a la educación y a la salud… El 80 por ciento de las mujeres en el mundo siguen siendo sometidas. Todavía las niñas son vendidas en matrimonio prematuro, a prostitución, trabajo forzado; todavía las asesinan con impunidad como pasa en Juárez ; el femicidio no se castiga como el homicidio. Dos tercios de la labor del mundo lo hacen las mujeres y sin embargo poseen menos del uno por ciento de los recursos. Todavía falta mucha lucha por hacer. Y hoy las jóvenes, que han se han beneficiado de las luchas de sus madres y sus abuelas, no quieren decir que son feministas porque no es sexi. Sino les gusta busquen otra palabra, pero la lucha hay que hacerla, porque todo lo que hemos obtenido se puede perder, como sucedió en Afganistán con el Talibán, como se pierden en tiempos de guerra, de crisis económica o del fundamentalismo…
-Desde su perspectiva, ¿cómo es el ser la escritora más leída en lengua hispana?
-El éxito o el número de libros que se venden, son cosas que pasan en un círculo externo. En lo privado el esfuerzo es el mismo. Tengo la sensación de cada libro es como una aventura nueva. Ya no cometo los mismos errores de antes pero siempre estoy inventando nuevos errores. No es más fácil mi trabajo, es más difícil yo creo…
-Usted invoca en su obra con frecuencia el amor… ¿por qué?
-El amor es la fuerza más poderosa del mundo, mucho más que el odio, la violencia o la codicia. Ese amor salvaje, feroz, de la madre todos lo hemos sentido en algún momento aunque sea por un instante y nos marca sicológicamente de una manera extraordinaria. Ahora existe una nueva palabra que es muy linda…la opuesta al machismo…mamisma, que es la madre, el poder y la energía maternal que puede salvar al mundo…El amor es lo que mantiene vivo al mundo, lo que nos mantiene a nosotros como especie.
-¿Cómo es su contacto con los lectores, en medio de la fama que aísla?
-Mantengo contacto con mis lectores… me llegan miles de cartas y correos electrónicos… Talvez porque he escrito memorias y libros muy personales la gente siente que me conoce en una relación casi personal. Es cierto que tengo que pasar muchas horas y muchos meses encerrada escribiendo en total soledad, pero también salgo mucho. Aquí estuve en un acto en Ottawa, otro en Toronto y en contacto vivo con los lectores.
-¿Qué experiencia tienen sus lectores con sus libros?
-Me llegan cartas de gente que dice que después de leer mi libro Paula les cambió la vida, porque es sobre la agonía y la muerte de mi hija, pero también es sobre familia, es una celebración de la vida. Me llegan cartas no sólo de quienes han perdido hijos, también de gente joven, de muchachas que se identifican con Paula, que por primera vez pensaron en su propia mortalidad, en el valor de la familia o que notaron que algo que ellas hacían les rompía el corazón a sus madres y que hubo un cambio…
fvelez@elcorreo.ca

